Karen Kaiser Clark, nos dice:
“La vida es cambio, el crecimiento es opcional, elige de forma inteligente”,
Hoy en día lo único constante es el cambio. La velocidad con la que se desarrollan las nuevas tecnologías ha provocado que disminuya el tiempo que necesitamos para aprender a usarlas de forma correcta y como resultado sacrificamos elementos importantes en el camino, por ejemplo: la forma correcta de escribir.
Contrario a lo que se pueda pensar las nuevas generaciones escriben más que sus antecesores, solo basta ver la cantidad de mensajes de texto o WhatsApp`s que se envían todos los días. Estoy seguro que superan por miles a las palabras que escribieron nuestros padres; por lo tanto, puedo afirmar que no es complicado escribir. Lo difícil, es escribir de manera correcta.
Acaso el uso de las redes sociales nos hizo olvidar la importancia de la escritura correcta. Cada vez menos personas escriben la palabra “que” pues la sustituyen por una solitaria “q”, y nadie se molesta en perder su tiempo con la palabra “por” la cual es intercambiada por una sencilla “X”. Si Miguel de Cervantes hubiera tendido WhatsApp el Quijote empezaría así; “N 1 lugr d l mancha…”.
“El que más gente piense o haga algo en particular, influye para creer que ese algo es aceptable o bueno”,
(Toscano, 2017)
Será que la tecnología nos ha impulsado a darle significados diferentes a las palabras comunes. Eric Araya en su libro el “abecé de la redacción” nos explica como ciertos errores en la escritura y la redacción han sido aceptado como buenos por parte de la sociedad, siendo que no se usan de la forma correcta. Por ejemplo, la palabra “hasta” la cual, es una preposición que se usa para marcar límites finales de tiempo, espacio y cantidad, pero nosotros, los mexicanos, la ocupamos como elemento de inicio.
Creo saber por qué empezamos a escribir así. En el “Libro Negro de la Persuasión”. Alejandro Llantada nos habla de la “Ley de la prueba social” que es cuando aceptamos algo como correcto por el simple hecho de que lo está haciendo la mayoría, en resumen, el efecto “borrego”.
Por ejemplo, al comienzo el envío de un mensaje de texto estaba limitado a 144 caracteres y cada uno tenía un costo elevado, por lo que se usaron “abreviaturas” (entre comillas porque no son abreviaturas correctas) mismas que fueron aceptadas ya que todo el mundo las usó. Sin embargo, hoy en día ya no hay límite de mensajes ni de caracteres y lo que se empleó como una necesidad se quedó como un estilo de escritura incorrecta pero aceptada por las nuevas generaciones.
Por otro lado, me parece que nos olvidamos de cómo seríamos percibidos, Victor Gordoa en su video blog. “¿Sabes hablar y escribir? (Gil, ¿Sabes hablar y escribir? , 2016)”. Nos comenta cómo rechaza una solicitud de empleo por el “simple” hecho de llevar faltas de ortografía, pasa a segundo plano si la persona cumple o no con los requisitos generales del puesto solicitado, pues los errores ortográficos y gramaticales están muy mal vistos ya que muestran ansiedad, descuido y falta de concentración. Es como portar un traje impecable, pero con los zapatos sucios.
Una correcta escritura nos amplía nuestras oportunidades, tanto en lo personal como en lo profesional y genera los siguientes estímulos positivos:
- Orden Mental: Deja ver si tenemos las ideas claras o si somos dispersos o confusos.
- Profesionalismo: Denota que eres una persona seria y confiable.
- Trato a los demás: Indica que damos importancia a nuestro interlocutor.
- Seguridad: Nos da tranquilidad de que contamos con las herramientas necesarias.
Imagen Verbal
Percepción que se tiene de una persona o institución por parte de su audiencia como consecuencia del uso de la palabra oral o escrita
(Gil, El poder de la imagen publica, 2007)
Todo comunica y el escribir de manera correcta o incorrecta va a hablar de nosotros, de cómo somos, formará parte de nuestra identidad y con el tiempo de nuestra reputación siendo éste el mayor activo que podemos tener en nuestra vida. El escribir con pseudo abreviaturas podrá parecer cool, pero va en contra de tu persona y de tu imagen.
Escribir no es complicado, no lo hagamos complicado escribiéndolo mal, no nos dejemos llevar por las modas, no seamos borregos, evolucionemos con la tecnología, pero como siempre eligiendo de una forma inteligente. No degrademos el lenguaje y no degrademos nuestra imagen.

